HOY
nuestra oración se centra en nuestra Madre.
Vamos a hacer un ejercicio de contemplación.
Hace unos años una chica joven me enseñó cómo rezaba.
HOY
te lo comparto porque me parece que es una oración contemplativa muy sencilla y profunda.
Me decía:
"Yo contemplo el icono
y me pongo en los brazos de la Virgen en lugar de Jesús.
Luego descanso en ella y dejo que Jesús le diga lo que en mi corazón habita".
Haz silencio y experimenta...
Oración Colecta
Señor Jesucristo,
que nos has dado por Madre
pronta siempre a socorrernos,
a tu Madre María,
cuya imagen insigne veneramos;
te rogamos que,
implorando sin cesar su ayuda
maternal,
merezcamos experimentar perpetuamente
los frutos de tu redención.
Tú que vives y reinas...
PRIMERA LECTURA
Lectura del Profeta Isaías 7, 10-14
En aquel tiempo, dijo el Señor a Acaz: -Pide
una Señal al Señor tu
Dios en lo hondo del abismo o en lo alto del
cielo.
Respondió Acaz: -No la pido, no quiero
tentar al Señor.
Entonces dijo Dios: -Escucha, casa de David:
¿no os basta cansar a
los hombres, sino que cansáis incluso a
Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una Señal.
Mirad: la virgen está encinta y da a luz un
hijo, y le pone por
nombre Emmanuel.
Salmo
Responsorial
Salmo 70
R./ En mi aflicción, ven en mi
ayuda, Señor.
A ti, Señor, me acojo:
no quede yo derrotado
para siempre;
tú que eres justo,
líbrame y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído, y
sálvame.
R. En mi aflicción, ven
en mi ayuda, Señor.
Se tú mi roca de
refugio,
el alcázar donde me
salve,
porque mi peña y mi
alcázar eres tú.
R. En mi aflicción, ven
en mi ayuda, Señor.
Dios mío, líbrame de la
mano perversa,
porque tú, Dios mío,
fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor,
desde mi juventud.
R. En mi aflicción, ven
en mi ayuda, Señor.
Dios mío, no te quedes
a distancia;
Dios mío, ven aprisa a
socorrerme.
R. En mi aflicción, ven
en mi ayuda, Señor.
SEGUNDA LECTURA
Lectura del Libro del Apocalipsis 12,
1-6.10
Apareció una figura portentosa en el cielo:
Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal, coronada con doce
estrellas. Estaba encinta, le llegó la hora y gritaba entre los espasmos del
parto.
Apareció otro portento en el cielo: Un
enorme dragón rojo, con siete
cabezas y diez cuernos y siete diademas en
las cabezas. Con la cola barrió
del cielo un tercio de las estrellas,
arrojándolas a la tierra.
El dragón estaba en frente de la mujer que
iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera.
Dio a luz un varón, destinado a gobernar con
vara de hierro a los
pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron
junto al trono de Dios. Mientras tanto, la mujer escapaba al
desierto.
Se oyó una gran voz en el cielo:
“Ya llega la victoria, el poder y el reino
de nuestro Dios, y el mando
de su Mesías.” Porque han derribado al
acusador de nuestros hermanos, al que los acusaba día y noche ante nuestro
Dios.
EVANGELIO
Lectura del Santo Evangelio según San Juan
19, 25-27
Junto a la cruz de Jesús estaban su
madre, la hermana de su madre,
María la de Cleofás, y María la Magdalena.
Jesús, al ver a su madre y cerca
al discípulo que tanto quería, dijo a su
madre:
- Mujer, ahí tienes a tu hijo.
Luego dijo al discípulo:
-Ahí tienes a tu madre.
Y desde aquella hora, el discípulo la
recibió en su casa.
Sta Teresita de Lisieux nos dejó esta oración:
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Sta Teresita de Lisieux cuando era niña. |
Tu sabes bien que desde mi tierna infancia
tu
dulce Imagen ha logrado fascinar
mi corazón.
En tu
mirada yo leía tu ternura
y junto
a ti yo encontraba la dicha.
Virgen,
María, a la celeste ribera,
después
del destierro, iré a verte para siempre.
Mientras
tanto, aquí abajo,
tu
dulce imagen es mi Perpetuo Socorro.
Santa Teresa de Lisieux, Doctora
de la Iglesia