PREPARACIÓN
REMOTA O INMEDIATA
0. CONDICIONES
ORACIÓN: el lugar de la oración
1. CANTO: VEN, SEÑOR JESÚS 2 minutos
2. DIÁLOGO
10 minutos
3. LEER Comentario 2 minutos
.
4. RELAJACIÓN 10 minutos
PROPIAMENTE
ORACIÓN
6. LECTURA de los textos del domingo 1ª lectura,
Salmo y Evangelio 5 minutos
7. SILENCIO 10 minutos
8. PETICIONES
9. FINAL: 2ª Lectura - A MODO DE ORACIÓN FINAL
10. CANTO: Somos
un pueblo que camina
0. CONDICIONES ORACIÓN: el lugar de la oración
Es
importante cuidar el lugar. A ser posible es mejor un oratorio o capilla, Si no
se puede y se tiene que utilizar una sala es importante utilizar la
ambientación con iconos, velas, música, simplicidad, etc.
1.
CANTO: Ven, Señor Jesús o cualquier otro canto de Adviento
Ven, Señor Jesús,
ven,Señor, Marana Tha,
toda la tierra entera te espera,
ven Señor Jesús marana-thá,
ven Señor Jesús marana-thá.
Oh pastor que conduces tu pueblo,
lo reúnes como en un redil.
Ven y sácanos de las tinieblas,
que tu brazo nos lleve a la luz.
Vuelve pronto y no tardes tanto,
la maldad nos quiere destruir,
ven y sálvanos de la injusticia,
de la guerra y el odio a morir.
En el mundo hay mucha ignorancia,
se ha perdido un poco la fe,
ven y danos la fuerza de lo alto,
para poder creer otra vez.
Te esperamos Señor Jesucristo,
te ansiamos con todo fervor,
no permitas que esa esperanza,
se termine y se pueda acabar.
Tu que hablaste por tantos profetas,
grandes cosas vinieron de ti,
tantos signos que manifestaste,
para hacerles sentir tu amor.
No te olvides de todo el esfuerzo,
que hacemos para esperar,
ven y déjanos tocar tu mano,
pues queremos vivir tu amistad.
3. LEER
COMENTARIO:
La pregunta: «¿Qué debemos hacer?»,
es el principio de toda conversión, porque es la ruptura de la autosuficiencia
y de la independencia;
es el reconocimiento de que no somos perfectos; es la expresión de un deseo de
cambiar.

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Dos frases
articulan el texto:
Vino la palabra de Dios sobre Juan (v. 2).
Juan recorrió toda la comarca del Jordán (v. 3.).
Vino la palabra de Dios sobre Juan (v. 2).
Juan recorrió toda la comarca del Jordán (v. 3.).
La primera frase
reproduce la fórmula del Antiguo Testamento para el llamamiento a ser profeta.
Este llamamiento lo sitúa en un marco ambiental relacionado con la historia de
Roma, de Palestina y de las zonas limítrofes a ésta. El autor no busca datar
con exactitud; simplemente señala un marco histórico internacional y no
exclusivamente judío. Sitúa a su vez en el desierto el llamamiento profético de
Juan. Por el contexto de este desierto no puede ser otro que el de Judea, es
decir, toda la franja este de Judea hasta el río Jordán, zona en la que también
vivía durante este período la comunidad esenia de Qumrán.
La segunda frase
formula la actividad del profeta, caracterizándola como proclamación de un
bautismo de conversión para el perdón de los pecados. La formulación escueta y
concisa puede dar lugar a equívocos. Su sentido parece ser el siguiente: Juan
proclama que el perdón del pecado por parte de Dios está vinculado a una
ablución ritual acompañada de un cambio de mentalidad y de una reforma de vida.
Esta actividad
del profeta Juan está vista a la luz del texto de Isaías 40, 3-5. Lucas
interpreta la actividad de Juan como un cumplimiento de este texto. También la
comunidad esenia de Qumrán acudía a este texto de Isaías para dar razón de su
vida en el desierto como preparación del camino para el Señor. Sólo que el modo
de preparar ese camino lo entendía de manera diferente a Juan. Mientras que los
esenios hacían consistir la preparación en el estudio de la Ley y en su
estricta observancia, el profeta Juan la hacía consistir en un cambio de
mentalidad y de vida expresado en el bautismo.
Es también
importante reseñar que Lucas prolonga la cita de Isaías hasta incluir la
proyección universal de la salvación:
Mateo y Marcos, en cambio, que también citan este texto de Isaías, lo hacen fijándose sólo en el aspecto de preparación del camino y no en el de dimensión universal (veánse los paralelos en Mt. 3, 3 y Mc. 1, 3).
Todos verán la salvación
de Dios.
Mateo y Marcos, en cambio, que también citan este texto de Isaías, lo hacen fijándose sólo en el aspecto de preparación del camino y no en el de dimensión universal (veánse los paralelos en Mt. 3, 3 y Mc. 1, 3).
Como rasgos
típicos de Lucas en este texto destacan, pues, los tres siguientes: enmarcación
dentro de la historia contemporánea, presentación de Juan como profeta y perspectiva
universal.
QUÉ ES SER PROFETA
Comentario.
Lucas nos sitúa ante un profeta. Profeta no se es por predecir el futuro, sino
por interpretar la historia contemporánea desde la perspectiva de Dios.
Esta
interpretación rompe por fuerza con moldes, esquemas y hábitos religiosos.
Lucas nos presenta a Juan rompiendo con la comunidad religiosa de Qumrán, en la
que probablemente vivió.

Lo que el
profeta pide a la sociedad religiosa es un cambio de mentalidad y de
comportamiento. Sólo a partir de un cambio así es como todos podrán ver la
salvación de Dios.
La presencia de
Dios en nuestro mundo depende de la credibilidad que ofrezca la Iglesia. Luego
si decimos que Dios no se nota mucho en nuestro mundo, habremos de concluir que
la Iglesia (*) no ofrece mucha credibilidad. ¡Habrá, pues, que cambiar de imagen,
es decir, de mentalidad y de comportamientos! ALBERTO BENITO - DABAR 1988, 2
(*) IGLESIA SOMOS NOSOTROS, los que seguimos a JESÚS
“Pequeños gestos de amor hacen camino”
ABRIR CAMINOS NUEVOS
Los primeros cristianos vieron en la actuación del Bautista al profeta que preparó decisivamente el camino a Jesús. Por eso, a lo largo de los siglos, el Bautista se ha convertido en una llamada que nos sigue urgiendo a preparar caminos que nos permitan acoger a Jesús entre nosotros.

Lucas ha resumido su mensaje con este grito tomado del profeta Isaías: “Preparad el camino del Señor”. ¿Cómo escuchar ese grito en la Iglesia de hoy? ¿Cómo abrir caminos para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo podamos encontrarnos con él? ¿Cómo acogerlo en nuestras comunidades?
Lo primero es tomar conciencia de que necesitamos un contacto mucho más vivo con su persona. No es posible alimentarse solo de doctrina religiosa. No es posible seguir a un Jesús convertido en una sublime abstracción. Necesitamos sintonizar vitalmente con él, dejarnos atraer por su estilo de vida, contagiarnos de su pasión por Dios y por el ser humano.
En medio del “desierto espiritual” de la sociedad moderna, hemos de entender y configurar la comunidad cristiana como un lugar donde se acoge el Evangelio de Jesús. Vivir la experiencia de reunirnos creyentes, menos creyentes, poco creyentes e, incluso, no creyentes, en torno al relato evangélico de Jesús. Darle a él la oportunidad de que penetre con su fuerza humanizadora en nuestros problemas, crisis, miedos y esperanzas.
No lo hemos de olvidar. En los evangelios no aprendemos doctrina académica sobre Jesús, destinada inevitablemente a envejecer a lo largo de los siglos. Aprendemos un estilo de vivir realizable en todos los tiempos y en todas las culturas: el estilo de vivir de Jesús. La doctrina no toca el corazón, no convierte ni enamora. Jesús sí.
La experiencia directa e inmediata con el relato evangélico nos hace nacer a una fe nueva, no por vía de “adoctrinamiento” o de “aprendizaje teórico”, sino por el contacto vital con Jesús. Él nos enseña a vivir la fe, no por obligación sino por atracción. Nos hace vivir la vida cristiana, no como deber sino como contagio. En contacto con el evangelio recuperamos nuestra verdadera identidad de seguidores de Jesús.
Recorriendo los evangelios experimentamos que la presencia invisible y silenciosa del Resucitado adquiere rasgos humanos y recobra voz concreta. De pronto todo cambia: podemos vivir acompañados por Alguien que pone sentido, verdad y esperanza en nuestra existencia. El secreto de la “nueva evangelización” consiste en ponernos en contacto directo e inmediato con Jesús. Sin él no es posible engendrar una fe nueva.
José Antonio Pagola - Lucas (21,25-28.34-36)
Mª CELESTE CROSTAROSA NOS DEJA ESTA PALABRA:
mil veces feliz,
que tuvo la suerte de que tú lo miraras
e iluminaras con piedad.
Feliz y más que feliz mendigo
que no había quedado ciego
en castigo de sus pecados
si no solo para que se manifestara en él
la gloria de Dios.
Jardín Interior 251
4.
RELAJACIÓN
PROPIAMENTE ORACIÓN
5. LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS: PUEDES ESCOGER UNA O VARIAS. TE LO DEJO A TU ELECCIÓN
Lectura
del libro de Baruc (5,1-9):

Sal
125,1-2ab.2cd-3.4-5.6
R/. El Señor ha estado grande con nosotros, y
estamos alegres
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía
soñar:
la boca se nos
llenaba de risas,
la lengua de
cantares. R/.
Hasta los
gentiles decían:
«El
Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha
estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.
Que el Señor
cambie nuestra suerte,
como los
torrentes del Negueb.
Los
que sembraban con lágrimas
cosechan
entre cantares. R/.
Al ir, iba llorando,
llevando la
semilla;
al volver,
vuelve cantando,
trayendo sus
gavillas. R/.
Evangelio
Lectura del
santo evangelio según san Lucas (3,1-6):
En el año quince
del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y
Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide,
y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la
palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda
la comarca del Jordán, predicando un
bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el
libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus
senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido
se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.»
7. SILENCIO 10 minutos aproximadamente ( Si el grupo está habituado puede ser mayor el tiempo)
Ruego siempre y en todas mis oraciones con alegría por todos vosotros a causa de la colaboración que habéis prestado al Evangelio, desde el primer día hasta hoy; firmemente convencido de que, quien inició en vosotros la buena obra, la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús. Pues testigo me es Dios de cuánto os quiero a todos vosotros en el corazón de Cristo Jesús. Y lo que pido en mi oración es que vuestro amor siga creciendo cada vez más en conocimiento perfecto y todo discernimiento, llenos de los frutos de justicia que vienen por Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.
(Filipenses 1,4-6.8-11)
8. PETICIONES (pueden estar acompañadas de un símbolo: un dibujo de un camino,
9. A MODO DE ORACIÓN FINAL - 2ª Lectura
Ruego siempre y en todas mis
oraciones con alegría
por todos vosotros
a causa de la
colaboración que habéis prestado al Evangelio, desde el primer día
hasta hoy;
firmemente convencido de que,
quien inició en vosotros la
buena obra,
la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús.
Pues testigo me
es Dios de cuánto os quiero a todos vosotros
en el corazón de Cristo Jesús.
Y
lo que pido en mi oración
es que vuestro amor siga creciendo cada vez
más
en conocimiento perfecto y todo discernimiento,
llenos de los frutos
de justicia que vienen por Jesucristo,
para la gloria y alabanza de
Dios.
( Filipenses
1,4-6.8-11)
10. CANTO: Somos un pueblo que camina
Y juntos caminando podemos alcanzar
Otra ciudad que no se acaba,
Sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.
Somos un pueblo que camina,
Que marcha por el mundo
Buscando otra ciudad;
Somos errantes peregrinos
En busca de destino, destino de unidad.
Siempre seremos caminantes,
Pues sólo caminando podremos alcanzar
Otra ciudad que no se acaba,
Sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad.