Orar con los textos
del 4º DOMINGO TIEMPO ORDINARIO C
PREPARACIÓN REMOTA: REFLEXIÓN:
PRIVADOS DE ESPÍRITU PROFÉTICO
Sabemos que históricamente la oposición a Jesús se fue gestando poco a poco: el recelo de los escribas, la irritación de los maestros de la ley y el rechazo de los dirigentes del templo fueron creciendo hasta acabar en su ejecución en la cruz.

Lo sucedido en Nazaret no es un hecho aislado. Algo que sucedió en el pasado. El rechazo a Jesús cuando se presenta como Profeta de los pobres, liberador de los oprimidos y perdonador de los pecadores, se puede ir produciendo entre los suyos a lo largo de los siglos.

Olvidamos que la religión cristiana no es una religión más, nacida para proporcionar a los seguidores de Jesús las creencias, ritos y preceptos adecuados para vivir su relación con Dios. Es una religión profética, impulsada por el Profeta Jesús para promover un mundo más humano, orientado hacia su salvación definitiva en Dios.
Los cristianos tenemos el riesgo de descuidar una y otra vez la dimensión profética que nos ha de animar a los seguidores de Jesús. A pesar de las grandes manifestaciones proféticas que se han ido dando en la historia cristiana, no deja de ser verdad lo que afirma el reconocido teólogo H. von Balthasar: A finales del siglo segundo "cae sobre el espíritu (profético) de la Iglesia una escarcha que no ha vuelto a quitarse del todo".
Hoy, de nuevo, preocupados por restaurar "lo religioso" frente a la secularización moderna, los cristianos corremos el peligro de caminar hacia el futuro privados de espíritu profético. Si es así, nos puede suceder lo que a los vecinos de Nazaret: Jesús se abrirá paso entre nosotros y "se alejará" para proseguir su camino. Nada le impedirá seguir su tarea liberadora. Otros, venidos de fuera, reconocerán su fuerza profética y acogerán su acción salvadora.
EL MIEDO A SER DIFERENTES
Pronto pudo ver Jesús lo que podía esperar de su propio pueblo. Los evangelistas no nos han ocultado la resistencia, el escándalo y la contradicción que encontró Jesús muy pronto, incluso en los ambientes más allegados. Su actuación libre y liberadora resultaba demasiado molesta y acusadora. Su comportamiento ponía en peligro demasiados intereses.
Jesús lo comprende así con toda lucidez. Es difícil que un hombre que se pone a actuar escuchando fielmente a Dios sea bien aceptado en un pueblo que vive de espaldas a Él. «Ningún profeta es bien mirado en su tierra».
Los creyentes no lo debiéramos olvidar. No se puede pretender seguir fielmente a Jesús y no provocar, de alguna manera, la reacción, la extrañeza, la crítica y hasta el rechazo de quienes, por diversos motivos, no pueden estar de acuerdo con un planteamiento cristiano de la vida.
¿No somos los creyentes demasiado «normales» y demasiado bien aceptados en una sociedad que no es tan normal ni tan aceptable cuando se miran las cosas desde la fe? ¿No nos sentimos demasiado a gusto y bien adaptados?
Nos da miedo ser diferentes. Hace mucho tiempo que está de moda «estar a la moda». Y no sólo cuando se trata de adquirir el traje de invierno o escoger los colores de verano. El «dictado de la moda» nos impone los gestos, las maneras, el lenguaje, las ideas, las actitudes y las posiciones que debemos defender.
Se necesita una gran dosis de coraje y de valor para ser fiel a las propias convicciones, cuando todo el mundo se acomoda y adapta «a lo que se lleva». Es más fácil vivir sin un proyecto de vida personal, dejándose llevar por los acontecimientos y los convencionalismos sociales. Es más fácil instalarse cómodamente en la vida y vivir superficialmente según lo que nos dicten desde fuera.
Al comienzo, quizás, uno escucha todavía una voz interior que le dice que no es ése el camino acertado para crecer como hombre ni como creyente. Pero, pronto nos tranquilizamos. No queremos pasar por «un anormal», «un extraño» o «un loco». Se está más seguro sin distanciarse del rebaño.
Y así seguimos caminando. En rebaño. Mientras desde el evangelio se nos sigue invitando a ser fieles a nuestras convicciones creyentes, incuso cuando puedan acarreamos la crítica y el rechazo dentro de nuestra misma clase social, nuestro propio partido, el círculo profesional y social en el que nos movemos y hasta en el entorno más cercano de nuestros amigos y familiares.
José Antonio Pagola
MARÍA CELESTE NOS DICE HOY A NUESTRO CORAZÓN:
Vi como puntos brillantísimos (1) de pureza en Dios.
Todos
con su centellear me herían de amor
a ti.
Diálogos 7 2
(1)se refiere a los santos
Oración Colecta
Jesús pide Profetas como Él Mismo
Pidamos a Dios
que sepamos escuchar
su Palabra
y llevarla
a la práctica
en nuestra vida.
Señor Dios, Padre nuestro:
Tú nos diriges hoy las
palabras exigentes
del evangelio de Jesús, tu
Hijo.
Que no sean palabras
que proceden de un pasado lejano,
sino que sean palabras
vivas que nos
impacten ahora
y nos sacudan de nuestra
mezquina paz
con nosotros mismos.
Danos
la gracia de percibir los signos
y
las necesidades de nuestro tiempo
y ayúdanos a hablar alto
sin miedo,
con la palabra viva
de nuestras vidas,
el mensaje de verdad, de
justicia y de amor
de Jesucristo nuestro
Señor.
Primera lectura
Lectura
del libro de Jeremías (1,4-5.17-19):
En
los días de Josías, recibí esta palabra del Señor: «Antes
de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno,
te consagré:
te nombré profeta
de los
gentiles. Tú cíñete los
lomos, ponte
en pie y diles lo que yo te mando.
No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos. Mira; yo te
convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce,
frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los
sacerdotes y la gente del campo. Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque
yo estoy contigo para librarte.»
Salmo
Sal
70,1-2.3-4a.5-6ab.15ab.17
R/. Mi boca contará tu
salvación, Señor
A
ti, Señor, me acojo:
no quede yo derrotado para
siempre;
tú que eres justo, líbrame
y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído, y
sálvame. R/.
Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú,
Dios mío, líbrame de la
mano perversa. R/.
Mi boca contará tu
auxilio,
y todo el día tu
salvación.
Dios mío, me instruiste
desde mi juventud,
y hasta
hoy relato tus maravillas.
R/.
Segunda lectura
Lectura
de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (12,31–13,13):

Evangelio
Lectura
del santo evangelio según san Lucas (4,21-30):
En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la
sinagoga: «Hoy se cumple esta Escritura
que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se
admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: «¿No es
éste el hijo de José?»
Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis
aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu
tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.»
Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su
tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías,
cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre
en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una
viuda de Sarepta,
en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del
profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán,
el sirio.»
Al
oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo
empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su
pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús
se abrió paso entre ellos y se alejaba.
ORACIÓN:
Como siempre quédate con una Palabra, un gesto de Jesús, un silencio, una Presencia... y PERMANECE... Él actúa.