EL COMPROMISO DE UNA FE VIVA
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Entra en lo profundo ... |
En lo más profundo de mí mismo,
ahí dónde habita la paz, la justicia y el amor,
ahí donde no habita la crítica, ni la desazón, ni la tristeza, ...
ahí dónde estoy YO,
donde SOY YO MISMO,
¿QUÉ DICES DE MÍ A LOS DEMÁS?
QUIZÁS ESCUCHE ESTOS DÍAS LA CONFIRMACIÓN DE MI FE A TRAVÉS DE ALGÚN GESTO O DE ALGUNA PALABRA DE NUESTRO PASTOR BENEDICTO XVI.
DEJO QUE LA PALABRA PENETRE TODO MI SER.
Vuelvo a retomarla:
¿Quién dice la gente que soy YO?
¿Quién dice la gente que eres Tú?
¿Qué dices tú de Jesús?
..... TÚ ERES PEDRO... y sobre este pedrusco edificaré mi IGLESIA.
Oración
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Dios,
Padre nuestro,
que
unes los corazones de tus fieles
en
un mismo deseo;
inspira
a tu pueblo el amor a tu voluntad
y
la firme esperanza en tus promesas para que,
en
medio de las dificultades de la vida,
mantenga
siempre firme su confianza en Ti
y
goce de la verdadera alegría.
Primera
lectura
|
Lo
hincaré como un clavo en sitio firme
Lectura
del libro de Isaías (22,19-23):
Así dice el Señor a Sobná, mayordomo de palacio: «Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo. Aquel día, llamaré a mi siervo, a Eliacín, hijo de Elcías: le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda, le daré tus poderes; será padre para los habitantes de Jerusalén, para el pueblo de Judá. Colgaré de su hombro la llave del palacio de David: lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá. Lo hincaré como un clavo en sitio firme, dará un trono glorioso a la casa paterna.»
Así dice el Señor a Sobná, mayordomo de palacio: «Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo. Aquel día, llamaré a mi siervo, a Eliacín, hijo de Elcías: le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda, le daré tus poderes; será padre para los habitantes de Jerusalén, para el pueblo de Judá. Colgaré de su hombro la llave del palacio de David: lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá. Lo hincaré como un clavo en sitio firme, dará un trono glorioso a la casa paterna.»
Salmo
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Sal
137,1-2a.2bc-3.6.8bc
R/. Señor,
tu misericordia es eterna,
No
abandones la obra de tus manos
Te
doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los
ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu
santuario,
daré gracias a tu nombre. R/.
Por
tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu
fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste
el valor en mi alma. R/.
El
Señor es sublime,
se fija en el humilde
y de lejos
conoce al soberbio.
Señor, tu misericordia es eterna,
no
abandones la obra de tus manos. R/.
Segunda
lectura
|
A
él la gloria por los siglos
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,33-36):
¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.
¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.
Evangelio
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«Y
vosotros, ¿quién decís que soy yo?»

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.
Nos dice Mª Celeste:
La persona amante y fiel es la que, como Pedro, va detrás de su Maestro y lo conoce por su reflejo porque se deja conocer por el compromiso de una fe viva en la que el alma pone todas sus esperanzas y declara que no quiere seguir otro camino que el de sus pisadas. Con su oído escucha tu voz, entiende bien la palabra de verdad contenida en la Palabra y experimenta en su corazón tu divino amor. J I 210