Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
(8,35.37-39):
¿Quién podrá apartarnos del amor de
Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el
hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? Pero en todo
esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy
convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni
presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni
criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en
Cristo Jesús, Señor nuestro.
Lectura
del santo evangelio según san Mateo (14,13-21):
En
aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista,
se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al
saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al
desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los
enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para
que vayan a las aldeas y se compren de comer.»
Jesús les
replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de
comer.»
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que
cinco panes y dos peces.»
Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó
a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y
los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición,
partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se
los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y
recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil
hombres, sin contar mujeres y niños.
Retomar
este evangelio en verano, en un momento de descanso, nos sorprende
como la misma vida. Jesús se encuentra con una experiencia dolorosa:
La muerte de Juan Bautista. ¿Cuál es su reacción?
Irse
a un lugar tranquilo y apartado.
En ese lugar nos encontramos HOY con Él. Nos invita gratis a comer
y beber de balde EL PAN DE LA VIDA Y EL VINO DE LA ALEGRÍA DE SU
PASCUA. Escuchad,
venid a mí, escuchadme y viviréis...
En
la oración de este día voy a gustar de todos los verbos de la
Palabra... Voy a tener el corazón atento a su Presencia...
COMPASIÓN,
MISERICORDIA, GRACIA...
Y
una invitación: DADLES DE COMER.
Sólo
habiendo gustado ese Pan Partido y repartido y habiendo vivido la
invitación de Jesús a SER EUCARISTÍA VIVA, MEMORIA DE SU AMOR SIN
MEDIDA, voy a vivir de forma nueva esta invitación y a dar respuesta
desde la vida concreta.
Nuestro
mundo hambrea justicia, amor, paz y mucho más.
JESÚS,
PAN VIVO BAJADO DEL CIELO, me hace ser
como Él.
HOY
voy a gustar esta invitación como la gran llamada de este verano:
SER
UNA/O CON ÉL,
SER
EN ÉL,
VIVIR
DE SU AMOR,
DAR
MI VIDA -COMO ÉL- POR LOS DEMÁS.
(cfr.
Yo
soy, dejad ir a estos) Jn
18,6-8.
Que
mi Pasión sea la Pasión de Jesús
porque
es Él en mí.
El
dolor, el hambre, la injusticia de nuestro mundo
es
mía.
Nada
ajeno a Jesús lo es para mí.
Todo
es tuyo.
Vosotros
de Cristo
y
Cristo de Dios.
1Corintios
3,21-23
Mírate
a tí misma como en realidad eres.
Descansa
en todo: en los trabajos, en las dudas, en las persecuciones y en las
humillaciones estréchate en el seno de tu querida madre. Mientras
estés abrazada a ella no te puede llegar mal alguno. A estas
entrañas de gozo no llega el dolor.
Descansa
del todo en los brazos de mi Providencia, como quien es llevado por
un vigoroso gigante.
Mª Celeste Crostarosa - D 8